DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendolo lo que hizo ya no puede perdonarse; que se vaya, no me agrada estar sufriendo ciertas cosas no deben olvidarse. CORO: Perdónala, perdónala.Es dulce, te fue fiel, es una dama. Perdónala, perdónala Seguro que aún ella te ama. DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo, lo que pude perdonar lo he perdonado; esa tarde cuando ya se estaba yendo confesó que ella nunca me había amado. CORO: Perdónala, no obstante. Regresa a aquellos besos como miel, Ester te fue leal, te fue constante, y toda la vida te fue fiel. DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo, nuestra vida fue amarga como hiel. Esa tarde cuando ya se estaba yendo confesó que ella nunca me fue fiel.
¿Y? ¡dale! CORO: Compréndela, ten calma, fueron sólo veinte hombres hasta ayer. Y piensa que en el fondo de su alma esa muchacha es una dulce mujer. DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo ya no puedo perdonar a esa muchacha. Esa tarde cuando ya se estaba yendo me persiguió por la casa con un hacha. CORO: Tolérala, es solo una muchacha, conviene que unos días no se vean. Las mejores parejas se pelean, y casi todas se persiguen con un hacha. DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo. Mis amigos nunca fueron de su agrado; esa tarde cuando ya se estaba yendo opinó que eran todos unos vagos. CORO: Olvídala, debes olvidarla De esa bruja por fin te liberaste; pero cuéntanos antes de olvidarla qué fue lo peor, lo que no le perdonaste. DANIEL RABINOVICH: Lo último que hizo fue tremendo; eso sí que no puede perdonarse. Esa tarde cuando ya se estaba yendo... decidió quedarse.
CORO: Perdónala, perdónala.Es dulce, te fue fiel, es una dama. Perdónala, perdónala Seguro que aún ella te ama.
DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo, lo que pude perdonar lo he perdonado; esa tarde cuando ya se estaba yendo confesó que ella nunca me había amado.
CORO: Perdónala, no obstante. Regresa a aquellos besos como miel, Ester te fue leal, te fue constante, y toda la vida te fue fiel.
DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo, nuestra vida fue amarga como hiel. Esa tarde cuando ya se estaba yendo confesó que ella nunca me fue fiel.
¿Y? ¡dale!
CORO: Compréndela, ten calma, fueron sólo veinte hombres hasta ayer. Y piensa que en el fondo de su alma esa muchacha es una dulce mujer.
DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo ya no puedo perdonar a esa muchacha. Esa tarde cuando ya se estaba yendo me persiguió por la casa con un hacha.
CORO: Tolérala, es solo una muchacha, conviene que unos días no se vean. Las mejores parejas se pelean, y casi todas se persiguen con un hacha.
DANIEL RABINOVICH: No querría con Ester seguir viviendo. Mis amigos nunca fueron de su agrado; esa tarde cuando ya se estaba yendo opinó que eran todos unos vagos.
CORO: Olvídala, debes olvidarla De esa bruja por fin te liberaste; pero cuéntanos antes de olvidarla qué fue lo peor, lo que no le perdonaste.
DANIEL RABINOVICH: Lo último que hizo fue tremendo; eso sí que no puede perdonarse. Esa tarde cuando ya se estaba yendo... decidió quedarse.
Bolero "Perdónala", Les Luthiers
-
Volver